Es
como un pequeño navío en mar abierto llevado a diestra y siniestra, a
voluntad del viento y la tormenta, donde el intempestuoso oleaje golpea
la carcasa ya desgastada y oxidada haciendo mella lentamente en su
armazón; ahora la nave no lleva sentido, no tiene dirección. ¿Dónde te hallas? que no puedo encontrar tu ubicación; ¿hacia dónde vas, acaso
has perdido tu rumbo? sólo queda el grato recuerdo de aquel ayer...
Fuerte, imponente, prístino, firme...