sábado, 26 de febrero de 2011

Efímeros pensamientos de un escritor

¿Cómo se cuida un sueño? ¿alguna vez te lo has preguntado?
Habitualmente uno tiene metas que alcanzar, objetivos que cumplir y sueños que realizar; el motor de cada uno de ellos es impulsado por nuestro Deseo y Voluntad, manteniendo nuestra Visión en éstos. Pero, ¿qué pasa cuando el camino a lograrlo es pedregoso, cansado, fatigante, largo, desgarrador, que en ocasiones atenta contra nuestra manera de vivir? ¿qué hay de la comodidad, del descanso? ¿está permitido llorar, implorar fuerzas, paciencia? ¿vale la pena tanto esfuerzo para lograr tus metas, objetivos y sueños? ¿qué pasó con esa fuerza impulsora con la que se inició, alcanzará para llegar al final? Hoy me he hecho estas preguntas, no tengo la respuesta aún, hoy mis sueños se han manchado con algunos de estos pensamientos, con un poco de miedo y algo de incertidumbre; pero nada está perdido, no hay nada que perder, una mancha no estropea el atuendo, puede ser lavado y quedar como nuevo, hoy me encuentro en ese punto de este proceso.
Unos se han perdido en el futuro, otros no hallan la salida del pasado y el tiempo transcurre sin esperar a nadie, vivo porque vivo, porque en el presente es donde yo vivo; cada imagen, cada pensamiento, se da paso a través de éste tiempo, vivo el día al día, porque no hay mejor forma de vivir la vida; vivo porque existo, porque nadie me lo impide, vivo porque soy la imagen de lo que me he convertido, vivo porque soy persona, buena o mala pero vivo, tan sólo puedo decir, que hoy vivo.