martes, 10 de agosto de 2010

Dra. E. Kubler-Ross "El proceso del Duelo"


1) Negación y aislamiento: La negación nos permite amortiguar el dolor ante una noticia inesperada e impresionante; permite recobrarse. Es una defensa provisoria. "No podemos mirar al Sol todo el tiempo"

2) Ira: La negación es sustituida por la rabia, la envidia y el resentimiento; surgen todos los por qué. Es una etapa difícil de afrontar para el dolido y todos los que los rodean; esto se debe a que la ira se desplaza en todas direcciones, aún injustamente. Luego pueden responder con dolor y lágrimas, culpa o vergüenza. No se debe tomar la ira como algo personal.

3) Negociación o pacto: Ante la dificultad de afrontar la difícil realidad, mas el enojo con la gente y con Dios, surge la fase de pretender llegar a un acuerdo para intentar superar la traumática vivencia.

4) Depresión: Cuando no se puede seguir negando la persona se debilita, adelgaza, aparecen otros síntomas y se veraá invadida por una profunda tristeza. Es un estado, en general, temporario y preparatorio para la aceptación de la realidad. Es conveniente que se le permita al doliente expresar su dolor, debido a que le será más fácil la aceptación final y estará agradecido de que se lo acepte sin decirle constantemente que no esté triste.

5) ACEPTACIÓN: Quien ha pasado por las etapas anteriores en las que pudo expresar sus sentimientos -envidia por los que no sufren este dolor, ira, y depresión - contemplará el próximo devener con más tranquilidad.

Y yo agregaría algo más; ESPERANZA

domingo, 8 de agosto de 2010

EL EXILIO


Como un artista inspirado por su musa me encontraba al mirar tus pupilas verdes; perdiéndome en el laberinto de la satisfacción y el deseo; inimaginable, imposible de describir, queriendo no volver a mi despistada realidad. Cada roce tuyo era como una chispa divina que alcanzaba a tocar las fibras más profundas de mi ser, capaz de virar mi nave en altamar de la más peligrosa tempestad a las aguas mansas y tranquilas; eras como mi oasis, mi refrigerio. Aghh, torpe necesidad la mía, el amor; que hace relucir lo más profundo de mi ser, en el cual existe alegría, tristeza, gozo, llanto, pasión, desilusión, coraje, valor, ira, entre otras cosas; nunca antes encontrándose todos estos sentimientos al mismo tiempo; al tiempo en que me dejaste. Ahora vivo en el exilio, una tierra nueva y diferente; donde al principio hay temor; temor por lo desconocido, ansiando tu cuerpo junto al mío, tu boca en mi boca, clavándome tu mirada en mis pupilas, absorto ante tu esencia de mujer. Ahora me encuentro en una tierra diferente donde uno escribe sus propias leyes, reglas, costumbres y actitudes, donde la libertad se gana poco a poco, a medida que se va desvaneciendo mi deseo de ti, donde mi memoria entra segundo a segundo al olvido pero ésta se niega a olvidarte, trayendo recuerdos frescos a mí, maravillosos; como los primeros tiempos. Ahora me dirijo a una nueva vida, una nueva libertad.